Este año que cerramos estuvo lleno de lanzamientos tanto nacionales como internacionales, tanto de referentes del rock instrumental como de otros subgéneros que conviven y preexisten. En The Post Rocker quisimos destacar lo que a opinión del equipo, fue lo más relevante del 2018.

La Ciencia Simple – III – V – VII

En esta oportunidad los capitalinos denotan un notorio avance en su repertorio, La Ciencia Simple, que ya lleva un buen tiempo demostrando su soltura para desarrollar un sonido tan auténtico como versátil, sin sacrificar eso que los hace ser identificables a primera escucha. Detallista, denso y conceptual, III – V – VII es sin duda uno de los discos más significativos del año a nivel local y tiene las credenciales suficientes para competir cara a cara con los mejores trabajos del año a nivel internacional. 


TTNG – Animals (Acoustic)

Los británicos lograron tomar su mejor obra, un clásico indiscutido, y en su décimo aniversario lo rediseñaron creando prácticamente una obra nueva. Y es que como si se tratara de un matrimonio que renueva sus votos, TTNG tomó lo mejor de Animals y lo explotó al punto de que reencontrarse con Chinchilla, Baboon o Pig fue enamorarse nuevamente de las guitarras de Tim Collis y -para fortuna nuestra- la voz de Stuart Smith, quien regresó para la ocasión a cantar los temas que le dieron su modesta fama.

Failure – In the Future your Body will be the Furthest Thing of your Mind

Desafiando las barreras del postrock instrumental, Failure, que luego del ’97 entró en inactividad, volvió del letargo hace algunos años (2014 para ser precisos) y este 2018 se despachó In the Future your Body will be the Furthest Thing of your Mind un nuevo material de estudio, que destaca tanto en su capacidad de enarbolar canciones concisas y delicadas texturas sonoras que varian su intensidad con una facilidad abrumante. Punto aparte las alusiones a ese space rock único y potente que les da su identidad e influyó en tantas otras bandas de tan diferentes estilos en los albores de la década de los 90’. Este 5to disco tiene un concepto tan variado como cohesivo; empezando con los propios beats motorik, nos abre paso a riffs y baterías potentes, todo esto con pinceladas de sonidos sacados de un film Sci-fi, incluyendo las series ‘Segue’ las cuales son piezas directamente ambientales presentes desde su 3er álbum y, muy al estilo de Brian Eno, nos sumergen en diversos paisajes sonoros. Un disco muy pulido a nivel sonoro y que cumple con las expectativas a total cabalidad.


Deafheaven – Ordinary Corrupt Human Love

En julio de 2018, Clarke y compañía nos sorprendieron con el sucesor de New Bermuda, el cual viene a demostrar que la etiqueta de «blackgaze» no es determinante. Si bien el disco se desenvuelve bajo esa etiqueta, podemos encontrar elementos  propios del post-metal experimental, notoria es la colaboración con Chelsea Wolfe en «Night People», donde George deja atrás el característico y desgarrador growl para deleitarnos con una voz suave y armónica, demostrando que no todo en su propuesta depende de su voces guturales. En esta entrega  Deafheaven nos presenta un disco más variado, riesgoso y aventurado que sus discos anteriores, pero que, por cierto, no deja de impresionar por su calidad tanto en el sonido como en la interpretación. Pese a que para muchos no supera a la obra maestra que fue «Sunbather», Ordinary Corrupt Human Love es simplemente un discazo.


Howenh – Sheol

Howenh acaba de lanzar nuevo material tras tres años desde su debut Kren, un disco conciso, emotivo y tan preciosista como caótico. Sheol, el nombre de su nueva entrega, es definitivamente más denso y extenso que su debut, y en él, el quinteto capitalino ha impuesto en cada canción un despojo abrasivo lleno de texturas y paisajes que pasan desde la calma a la desesperanza. Un camino torrentoso por el que resulta fácil perderse pero que de buenas a primeras es difícil de acceder. Y es que Sheol es menos condesciende que su antecesor y puede ser doblemente demoledor si te pierdes en cada uno de sus detalles. 


Jon Hopkins – Singularity

Luego de 5 años de su último lanzamiento, y cuando menos lo pensábamos, Jon Hopkins se ha manifestado a lo grande, con uno disco que se «autocompone» con una cantidad de elementos rítmicos que provienen de un trabajo de recopilación análoga -graba el sonido de una piedra y lo convierte en un elemento percutivo-. A través de Singularity, el productor británico de ambient electrónico ha ido creando una especie de subgénero dentro de la música experimental, que se gesta desde la exploración análoga para continuar en el marco de las posibilidades digitales, tanto así, que no podríamos decir a ciencia cierta si lo que hace Hopkins es música meramente electrónica. Si te gusta la música experimental sin prejuicios, Singularity es prácticamente una obligación.


Baikonur – Nihil Per Saltum

Una de las bandas precursoras de la escena local lanzó se segundo disco, luego de varios años de espera. El nuevo material de Baikonur destaca, sobre todo, por su impecable energía y diversidad que transmite fielmente en sus presentaciones en vivo, ciertamente una capacidad elogiable que pocas bandas logran transmitir. En lo conceptual, pareciera ser que en Nihil Per Saltum esta alusión a la tecnología profetiza a través de las palabras de Clarke y Asimov ese miedo inquietante a la evolución de las máquinas, y se ha manifestado justamente en la versatilidad de elementos que contiene el disco.


Ólafur Arnalds – re:member

El islandés Ólafur vuelve a ponerse en la palestra, después de haber lanzado una reedición de Eulogy for Evolution y su trabajo musicalizando la serie británica Broadchurch. Re:member destaca por varias cosas, entre ellas, el uso de Stratus, un software diseñado por el mismísimo Arnolds que transforma el piano en un elemento tecnológico que integra diferentes sonidos y genera armonías inesperadas. El resultado es una melancólica, inocente y esperanzadora exploración de una cascada de sonidos y texturas del minimalismo contemporáneo, compartiendo algunas similitudes con For Now I Am Winter y Living Room Songs, pero al mismo tiempo entregándonos algo completamente diferente.


This Will Destroy You – New Others (Part 1 & 2)

Cuando no podíamos superar el entusiasmo de New Others Part One de This Will Destroy You, y cuando ya se comenzaban a armar teorías de su segunda parte, sólo a un par de semanas, sin aviso previo, Jeremy y compañía lanzaron esta última. Es probablemente uno de los trabajos más ambiciosos de la banda, paseando entre el sonido postrock tradicional del Young Mountain o del S/T, hasta el doomgaze del Tunnel Blanket y Another Language. No es su mejor disco, pero sí es una pieza clave para entender su carrera. Su percusión masiva, dejando un poco de lado esa dinámica doom, guitarras ambientales, oscurecidas por la experimentación de una variedad de sonidos de cinta, y hasta un dejo de electrónica, es un disco que, integrando sus partes, cumple con todas las expectativas de una banda de su calibre.


Covarrubias – Cardinales

Covarrubias se despacha el último lanzamiento del año. En su segundo disco de estudio titulado Cardinales, el cuarteto capitalino se renueva a sí mismo a través de una propuesta instrumental en donde se entrelazan una mixtura de ideas que coexisten inteligentemente marcando pausas, quiebres, y estallidos que denotan una cohesión propia de una banda que ha madurado en la experimentación sin perder la energía que le caracterizó en su primer disco homónimo. Cardinales se desenvuelve cómodamente entre el mathrock, el postrock, el krautrock con una elegante destreza que lo enmarca indiscutiblemente entre lo más destacado del año que cerramos.