La banda sueca con más de 13 años de carrera edita su segundo LP publicado digitalmente en octubre del año pasado. Con su lanzamiento físico hace un par de semanas repasamos los nueve tracks de este fenomenal lanzamiento.

Entre la década de los 30 y 70, alrededor de 60.000 mujeres deficientes mentales y minusválidas fueron forzadas a esterilizarse “voluntariamente” como parte de las leyes eugenésicas aprobadas por el Parlamento sueco, las que abogaban por una mejora sustancial no sólo en la calidad de vida del individuo, sino también del Estado.

A principios de los 90, el director documental Bosse Lindquist lanzó el radiodocumental “Refinados Suecos: Higiene y Esterilización” en la radio nacional sueca. A partir del registro de este documental, Suffocate for Fuck Sake -que a estas alturas ya ha alcanzado el estatus de culto en el circuito post-rock, pero sin pertenecer estrictamente al género- estructura su nuevo disco In My Blood, lanzado a través de su Bandcamp en octubre del 2016 de forma autogestionada, para en Julio del 2017 editarse en forma física gracias al sello independiente alemán, Moment of Collapse Records.

In my Blood es un disco documental, cinematográfico, tal cual fuera Blazing Fires and Helicopters. Se extiende mucho más allá del mero arte de la música, por lo que es capaz de sacrificar musicalidad en pos de crear tensión en los momentos correctos. La misma banda se define como un punto de convergencia entre Sigur Rós, Cult of Luna y Mono, y la verdad, es que justicia poca le haría, pues no sólo es heredera de las bandas citadas -en su mayoría del género postrock- sino también de bandas de la escena más screamo/posthardcore como Envy o Heaven in her Arms. La habilidad de Suffocate for Fuck Sake, que es innata en In My Blood, reside en ser capaz de tomar la forma de cualquiera de las géneros antes mencionados cual doppelgänger, creando un sólido guión que se abre paso entre la alternancia de momentos ambientales con uso de samples y spoken word, screamo á la Daïtro y un postrock bastante original con leves guiños a Mono y Red Sparowes. SFFS saben salir airosos, pues el peculiar modo de presentarnos una historia en su primer disco, ahora se refina y se pule en su última entrega. Para mejorar la experiencia del disco, en su primera escucha se hace necesario tener a mano el script de In My Blood para abstraer la historia y todo lo que ello implica.

“Los niños, dada la anormalidad psicológica de sus padres, perpetúan los rasgos antisociales”.

Las vocales masculinas se abren paso entre guitarras sucias y saturadas, con riffs pesados propios del sludge, dando espacio a pausas en las que lo ambiental dilata el leitmotiv mientras los samples de las entrevistas llevadas a cabo por el sr. Lindquist comienzan a contarnos la historia desde las perspectivas de todos sus actores: doctores, pacientes, periodistas, etc. La ocasional inclusión de voces femeninas nos sorprende para situarnos en el contexto de las protagonistas en esta primera parte del disco. Baterías hardcore, rápidas y galopantes, sostienen las armonías desoladoras e introspectivas con cierta tendencia al fatalismo. Los interludios de las mismas canciones están prolijamente compuestos y debidamente insertos en momentos en los que son necesarios para mantener la incertidumbre. Es precisamente la pericia de Suffocate for Fuck Sake, quienes no necesita construir crescendos como la mayoría de sus pares: lo suyo es crear tensión en los lugares y tiempos exactos. En I Am Your God, los violines en spiccato junto a samples distorsionados de gritos de mujeres y bebés, nos muestra lo amargo del panorama que se está rememorando.

“Si esto sigue así, hay un gran riesgo de que el país termine en una degeneración, al fin y al cabo, los débiles son los que más se reproducen”.

La cadencia de los tresillos en Sentence pareciera retratar el proceso de esterilización en serie; los gritos desesperados del vocalista se repiten una y otra voz dándole voz a las que ya no la tienen: “La aguja que cosiste a través de mí, está sangrando/El lápiz con el que me despojaste, aún me persigue”. Las dinámicas de la guitarra son claras herederas del screamo francés de Mihai Edrisch o Sed Non Satiata: acordes no convencionales con el overdrive a tope golpeados con la fuerza y pesadez de un mamut.

33 Years Ago es lo que más destaca del disco por las diversas formas que adquiere y las emociones exploradas: la progresión descansa en una única nota mientras cabalga en una percusión de ritmos sincopados. Variaciones sobre la misma se encargan de darle textura hasta que la historia termina narrándose acompañada de una espesa línea de fuzz de bajo.

“Eran operaciones de rutina. No puedo imaginar que un médico llegara a casa y llorara porque había esterilizado a alguien. No ven al paciente, la decisión la hacen sobre el papel.”

El trémolo de la guitarra en una serie de acordes algo disonantes sigue su galope, hasta que finalmente rompe en una sección de piano, de aspecto cabizbajo, abatida por el estallido de la banda.

“¿Te dieron los papeles? Aquí dice cosas horribles, dice que soy retrasado mental.”

La agresividad posthardcore retoma la tónica para perderse en las frondosidades del postmetal sin mirar atrás, es nuestra última línea. El disco cierra, pese a todo, con una luz de esperanza. Pero no es una esperanza próspera, al contrario: fuimos despojados de nuestra condición de seres humanos en igualdad. Es asumir, es aceptar lo que sucedió y es seguir adelante, pisoteado y humillado, por el sencillo hecho de tener la capacidad de hacerlo.

“¿Fue difícil decirle a mi marido? Sí, fue horrible. Pero entendió. Creo, sin embargo, que sí sufrió mucho por mi culpa.”

Suffocate for Fuck Sake, entonces, nos hace entrega de su epístola sobre un capítulo en la historia de Suecia que muchos querrían olvidar. Una banda con un sello bastante único y que logra reafirmar su condición de culto en medio de lo nuevo del género, demostrando que sigue perfeccionándose en el arte de convergir lo musical y lo documental.