Distant Sky – Live in Copenhagen es el registro audiovisual de uno de los conciertos más ambiciosos del cantante australiano y su banda cuya proyección el pasado jueves fue la antesala para el anuncio de su regreso a Chile.

Distant Sky – Live in Copenhagen es el registro audiovisual de uno de los conciertos más ambiciosos del cantante australiano y su banda cuya proyección el pasado jueves fue la antesala para el anuncio de su regreso a Chile

Pocos recordarán el accidentado debut de Nick Cave and the Bad Seeds en Chile. Yo al menos lo supe con 20 años de retraso. El suceso se dio en 1996 durante el festival Crazy Rock encabezado por los raperos de Cypress Hill, cuyos fans no aguantaron el caótico sonido del ensamble de rock alternativo, lo que provocó una lluvia de escupos a mediados del himno Red Right Hand. Cave, enojado, tiró el micrófono y se fue del escenario tras tres canciones y media. Fumando, seguido prontamente por sus malas semillas, el público se quedó gritando mientras exigía la presencia de los raperos californianos.

Se podría argumentar que la combinación de público le jugó en contra al oscuro poeta australiano. Los británicos de Love and Rockets también se vieron afectados al punto de que de las guitarras colgaban espesas gotas de saliva.

Años después, Mick Harvey, ex productor y co-autor de The Bad Seeds, recordaría el hecho en una entrevista con El Mercurio señalando que “en Chile, recuerdo al público actuando de manera muy estúpida”. No es para menos, se dice que el baterista Jim Sclavunos recibió hasta un petardo durante la presentación.

El hecho marcó una inevitable distancia entre nuestro país y la estrella del post punk. Bueno, en realidad, son rumores… aunque no sería extraño que Cave y compañía albergaran cierto rencor ante tal muestra de irrespetuosidad. Pero eso cambió ayer.

El año pasado, durante la promoción de su más reciente larga duración, la banda multinacional inició una gira por Europa que los llevó el 20 de octubre al Royal Arena de Copenhague, Dinamarca. En el magno escenario se filmó Distant Sky – Nick Cave & The Bad Seeds Live in Copenhagen, el registro audiovisual de uno de los conciertos más ambiciosos del colectivo musical y que durante la noche del 12 de abril pudo ser visualizado en algunos de los cines más importantes del mundo. Incluido Chile.

Cine Hoyts fue el encargado de proveer la cinta de dos horas y 25 minutos de duración en la que vemos a Cave y compañía tocar un setlist de 18 canciones paseándose por gran parte de su extensa discografía y, sobre todo, por Skeleton Tree, la última de sus joyitas.

En Distant Sky, dirigida por David Barnard (el mismo responsable de las siempre bien cotizadas sesiones From the Basement de Radiohead y el Live in Manchester de Gorillaz), vemos a un Nick Cave cercano y cálido ante las dolorosas interpretaciones de sus lúgubres pero luminosas tonadas de desolación. Y es precisamente esa característica tan propia del cantante y compositor la que se anhela ver.

La cinta avanza mientras presenciamos su lejanía con el canto desgarrador que lo caracterizó en sus inicios cuando aún respiraba el punk ochentero. Hoy por hoy, Cave abraza de cerca las influencias de Leonard Cohen y Tom Waits haciendo uso del spoken word mientras su banda tiñe el escenario con sonidos más cercanos al ambient, responsabilidad en gran parte de Warren Ellis, el reemplazo de Harvey y encargado de llevar al líder de las malas semillas por una beta más experimental, sin desprenderse del todo de aquellos blues góticos y fantasmales visibles en canciones como Tupelo o la tradicional The Mercy Seat.

Un público muy distinto al que lo recibió en Chile a mitad de los 90 coreó cada palabra que salía de la boca de Cave mientras él, como si fuera un sacerdote de la desgracia, parecía bendecirlos mientras se sumergía en el mar de manos que se estiraban para tocar sus mantos sudorosos.

El poeta no ocultó las lágrimas que durante buena parte del show caían de su rostro, emocionado, si no por la audiencia, por las mismas letras que él escribió para Skeleton Tree luego de que su hijo adolescente muriera en un accidente fatal a sus 15 años en 2016. Y esta es razón más que suficiente como para entender que el Cine Hoyts de La Reina (uno de los que emitió la película) se viera a más de un espectador llorando (incluido el autor de este escrito) mientras la banda interpretaba I Need You o Push The Sky Away.

A fin de cuentas, Nick Cave es un trovador, un juglar moderno, un novelista cuyas historias -historias terribles pero hermosas- toman forma de canciones donde la música es la mera excusa para iluminar los profundos y oscuros rincones de la humanidad y siempre se agradece cuando un artista abre su corazón ante el público y permite que este vea, a plena luz, lo más hondo de su alma.

La banda, por otro lado, incólume, permite que la música fluya en un espectáculo reluciente y sin bajos, un constante flujo de emociones subyugados a los más variados instrumentos y efectos de sonido, acompañados, por supuesto, por una impecable escenografía que, tal como se dijo previamente, es parte de la gran novela que Cave redacta en Distant Sky. Una novela, por supuesto, donde la protagonista es la muerte.

A modo personal -imposible escribir esto de otra forma-, mientras me secaba las lágrimas, pensaba en el terrible ejercicio de ver esta cinta sin saber si algún día podría yo mismo presenciar el show de Nicolás Cueva y las Malas Semillas en vivo. Pensé en esa distancia, no sólo física, que ha existido de 1996 hasta la fecha con el músico y su séquito. Y el tapadón en la boca no tardó en llegar la gloriosa mañana del 13 de abril cuando DG Medios anunció su gran sorpresa: “¡Nick Cave & The Bad Seeds en Chile! 5 Octubre – Teatro Caupolicán – Santiago, Chile”.

Y así es como, mientras Nick Cave mantiene su distancia con el cielo, acorta distancia con Chile, el país que le escupió en la cara y que, tras 12 años recién aprendió a perdonar. No somos dignos.