The Post Rocker

Empecinados en descifrar el Rock del Futuro

Mogwai – Young Team: 20 años de rabia juvenil

Un día como hoy, en 1997, el conjunto escocés debutaba con un LP que cambiaría la historia del rock alternativo y lo que hoy conocemos como post-rock. Aquí, una breve revisión del álbum.

Aunque cuando usualmente hablamos de “post-rock” podemos citar a bandas de nombres largos, discografías pequeñas y popularidad cuestionable para el común de los mortales, Mogwai pareciera ser de esos grupos que puede gustarle al más outsider de los melómanos, hasta el que pone las playlist modales que recomienda Spotify.

Originalmente formada en 1995, el cuarteto de Glassgow lanzó varios EPs y sencillos antes de aventurarse a un long play que definiera de una vez por todas aquél sonido etéreo que primaba en entregas como Ten Rapid o Tuner/Lower. No tardaron en hacerse un nombre en escocia donde el público local recibió vehemente la experimentación musical y, en esencia, instrumental que estos jóvenes gremlins ofrecían.

Y ahora que lo mencionamos, “juventud” es una palabra que se va a repetir en el concepto que acompañará la música de Mogwai a través de su carrera. De hecho, si algo nos convoca ahora es la dicotomía entre su primer álbum, Young Team, y los 20 años que este cumple. Porque a decir verdad, 20 años para una banda no es menor, y eso que no contamos desde su formación efectiva. Por estas razones, “Equipo joven” es un disco viejo, pero para nada obsoleto, sino que cada vez más vigente.

Young Team comienza con un ruido ambiente, voces en lo que parece un salón o quizás la calle, mientras una guitarra hace su aparición repentina. Se trata de la primera pista, Yes! I am a long way from home, una perfecta introducción, agradable al oído, nada que requiera demasiada atención para entender esa fórmula curvilínea de volúmenes moderados y altos, al menos tres años antes de que Explosions in the Sky la popularizara en la segunda camada del post-rock.

Inmediatamente después viene una de las sorpresas del disco, Like Herod, explosiva, rabiosa, una canción que veríamos imitada un par de años después en The hawk is howling en la pista Batcat; de esos temas compuestos para los fans del fuzz y el shoegazing.

Katrien, tercera canción del disco, que es, en esencia, ambiental y nos ofrece una línea de bajo continua y una voz que recita lo que parece ser un poema que habla sobre Nietzsche y las religiones. También es importante hacer hincapié en la marcada influencia que ejerce Slint o June of 44 en el sonido de esta canción, sobre todo en el riff del bajo y el uso de la voz, viene a funcionar como un instrumento o un recurso musical, por lo que el texto carece de real importancia.

Radar maker es una pieza intermediaria con una melodía de piano que desemboca en uno de los puntos fuertes del disco, Tracy. Esta canción debe ser una de los puntos que define de mejor manera el sonido de Mogwai. La cohesión y la armonía entre cada uno de los instrumentos es, básicamente, perfecta y permiten escuchar con claridad los matices entre cada guitarra rasgueada y punteada. A esta altura del álbum, alguien ajeno al grupo puede percatarse de la fórmula que caracteriza a la banda y que será reafirmada en el transcurso de las siguientes canciones.

Young Team es un disco rabioso y esta rabia se replica a través de la repetición. Las canciones poseen estructuras bastante simples, con partes, usualmente, A y B y, a veces, C. Tal es el caso de Summer (Priority Version), una pista reciclada de sus primeros sencillos EP y que también es la canción inicial de su querido Ten Rapid. Luego viene otra pista intermediaria, With Portfolio, donde el piano vuelve a tomar protagonismo seguido de unos ruidos de estática y cintas magnéticas que terminan por crear un acople ruidoso que desemboca en la guitarra trémula y la voz del invitado especial, Aidan Moffat –a quien va dedicada la canción Waltz for Aidan, de su segundo disco Come on die Young– en R U Still in 2 it, la única canción “cantada” del disco.

A cherry wave from stranded youngsters, la novena canción y la “calma antes de la tormenta”. Es también una especie de interludio con un ritmo de batería bastante bonito. Dura dos minutos y 19 segundos y abre paso a la canción más famosa y popular del grupo: Mogwai Fear Satan.

MFS es la prueba de que no se necesita ser un virtuoso para hacer una canción poderosa. A través de más de 16 minutos, Mogwai toca tres acordes. Sí, tres acordes es toda la puñetera canción, y es una maldita obra maestra. Por supuesto, la forma en que se ordena el tema, el uso del volumen y el dinamismo de los instrumentos, la incorporación de una flauta tocada por Shona Brown y, sobre todo, la interpretación, que es, espectacular, contribuyen a que uno pueda escuchar lo mismo una y otra vez sin aburrirse.

El mérito de Mogwai con esta canción es la capacidad de transmitir la misma emoción de escucharla en vivo en el disco de estudio. Mogwai Fear Satan –nombre que nace de un chiste interno del conjunto a su bajista, Dominic Aitchison, por su religiosidad- refleja esta fórmula de la que hablamos previamente en la que la monotonía se esgrime como arma efectiva frente a las pretensiones de los grupos de música progresiva en la que una canción presenta una serie de variaciones en sus escalas y métricas. Aquí, lo esencial, es la rabia, una rabia heredada –si se quiere decir- de bandas como Sonic Youth, pero con la frescura del rock más crudo y desatada con todo el poder de la juventud.

Anterior

Howenh, Volkan y Legrant inauguran Post Rock Vol. 1.

Siguiente

Seatemples – Down Memory Lane

  1. Mucho color. Me quedo con el Ten Rapid.

Deja un comentario

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén