Publicado originalmente el 2015, el guitarrista de la banda de rock experimental LeGrant, y la mente detrás de Manjar Records, Rafael Martínez relanza Bears, el disco debut de su proyecto solista, Everum, y se posiciona como uno de los pilares del ambient en Chile.

Publicado por primera vez en octubre del 2015, y relanzado el 13 de junio pasado, Bears es la carta de presentación de Everum, el proyecto solista de Rafael Martínez, guitarrista de LeGrant, un cuarteto de rock progresivo y experimental con base en Santiago. Con un nuevo y soberbio artwork -cortesía de Camilo Jerez, ilustrador que ya antes había participado en otras instancias de Manjar Rec.- el disco se arma a través de distintas particularidades entre las que el mismo Martínez asevera ser “un punto de convergencia entre lo analógico, lo digital y lo nativo”. Nada más colocar la primera pista, Departure, el músico trata de embarcarnos en una travesía que no tiene destino: es hora de levar anclas y dar inicio a esta expedición que tiene por objeto circunnavegar los paisajes sónicos que se van descubriendo con gentileza y elegancia, como en una exposición de paisajes indeterminados.

El melancólico y náutico ostinato de la primera pieza sigue repitiéndose con insistencia, cuando entramos en aguas más oscuras, profundas y densas desde el momento en que su pitch cae una octava simulando el desperfecto de un reproductor de cintas. Acompañándose ahora de suaves swells de guitarras procesadas perdidas en reverb, a lo lejos, una armonía prístina mantiene el motivo principal, herencia quizás del Apollo de Brian Eno, pero con matices más contemporáneos, similar a los de Lowercase Noises. Martínez insiste en mantener la línea, sin llenarnos de nuevas expectativas, y mantiene la esencia de la exploración, desde la misma perspectiva, con pocas variaciones. Algo que no es necesariamente criticable, considerando que su visión es la de crear atmósferas y hacer de la escucha de las piezas una experiencia más religiosa -si se quiere- que taxativamente artística.

Munchhausen será la encargada de continuar la travesía y guiarnos a los parajes más electrónicos del ambient, deuda innegable del Rifts de Oneohtrix Point Never. Aquí comenzamos a pisar territorio nativo, virgen, inexplorado, en tanto los martilleos del tambor de lenguas metálicos nos reciben sobre una textura hecha en base a secuencias polifónicas de arpegiador. Es precisamente la confluencia de la que nos platica Everum: acabamos de presenciar el primer contacto entre el aborigen, el indígena, el mapuche, el ona y el homo modernus, ostentoso, tecnológico, industrializado. Para enriquecer la experiencia, Rosita, que debe su nombre al clarinete andino con el que inicia la pieza, nos recuerda a ese ambient tribal que tan bien hiciera Alio Die; ese que nos quiere sumergir en un contexto ritual, sacro, quizás en algún templo abandonado a los pies de la Cordillera de los Andes. Es una pieza cinematográfica, documental, que perfectamente puede estar en alguna película de Ron Fricke. Aquí hay una genialidad recursiva que no debe pasarse por alto, y es que en ambas piezas cuyo motif predominante gira en torno a un espacio étnico, Rosita y Bears, su cierre viene dado en base a un degradado sonoro, como queriendo transmitir la progresiva extinción de nuestras culturas madres, las que pronto no pasarán de ser más que un desvaído recuerdo en algún recóndito libro de historia. Mientras Rosita mantiene sus ondas a raya según se desvanece, Bears se satura de irregularidades de baja frecuencia y fluctuaciones de pitch, invitándonos a revivir el ocaso ancestral a manos del hombre moderno.

“…los martilleos del tambor de lenguas metálicos nos reciben sobre una textura hecha en base a secuencias polifónicas de arpegiador. Es precisamente la confluencia de la que nos platica Everum: acabamos de presenciar el primer contacto entre el aborigen, el indígena, el mapuche, el ona y el homo modernus, ostentoso, tecnológico, industrializado.”

Landing hubiese sido uno de los cierres más sobrecogedores que haya escuchado si hubiese estado al final del disco: una señal de auxilio, emitida desde una estación solitaria, como último grito de ayuda. Todo envuelto en una sábana de arreglos sombríos y tristes, Everum cede finalmente a la desesperanza, y el llamado de auxilio se pierde en el vacío de la nada.

El disco completo pareciera ser un equivalente de Baraka, guardando las respectivas proporciones. Es un disco bastante prolijo, cuyos aspectos de producción no son criticables en tanto Everum pareciera ser heredero de los wows y flutters de Basinski. Es precisamente este sonido que logra generar ese espacio en común que comparten las civilizaciones y los grupos tribales, ese sincretismo en el que Rafael Martínez se ha esmerado en desarrollar de forma progresiva, y cuya narrativa se establece de forma clara desde un principio. Es, en resumidas cuentas, un disco sumamente representativo de la escena ambient chilena actual.

Everum es:

Rafael Martínez 

Equipamiento:

Fender Telecaster 
Steel tongue drum 
Bansuri 
Clarinete andino 
Máquinas análogas 
Yamaha GX100 
Feneder 212r.

Enlaces

https://everum.bandcamp.com/