En el quinto aniversario del segundo álbum de la banda californiana recordamos las razones por las que este disco sigue en la retina de la crítica y la audiencia.

El 2013 es posiblemente el año más importante en la carrera de Deafheaven. Al menos hasta ahora. Fue el año en que vio la luz uno de sus disco más recordados, comentados y apreciados de su discografía. Y hoy llegamos a su quinto aniversario.

Hablamos nada más y nada menos que de Sunbather, que no sólo es el segundo disco de los californianos, sino que también su aproximación a una audiencia más acabada, menos homogénea y mucho, pero mucho más diversa.

Grabado en los Atomic Studios de San Francisco, el vocalista George Clarke y el guitarrista Kerry McCoy (quienes trabajaron y lanzaron como dúo el primer disco de la banda, Roads to Judah) unieron fuerzas con el baterista Dan Trace (quien luego pasaría a ser miembro fijo en la banda) para la grabación de este LP.

Desde luego, los “Cielosordo” ya eran reconocidos como una banda de black metal no tradicional. Desde su apariencia de hípsters y la escasez de maquillaje, hasta las guitarras melódicas en Roads to Judah ya se podía apreciar aquella pagana mezcla de black metal con elementos poco comunes para el estilo, como el rock alternativo, el shoegaze y el post-rock. En definitiva, este pseudo estilo al que llaman “blackgaze”.

Pero, en buen chileno, con Sunbather se fueron al chancho… Y no, no por guturales puerquísticos como si estuvieran haciendo grindcore: aquí la mezcla con todos aquellos “post”, “gazes” y “alternativos” se comieron el disco de la mejor manera posible logrando una atmósfera única y melancólica.

Temas como Dream House y Vertigo, acompañaban esos famosos landscapes del post rock con un potente Clarke quien hace alarde de sus capacidades vocales mostrando un estilo de canto ligado al black metal, pero de una manera perfecta en la sonoridad del disco. Y si en el shoegaze la voz sirve de instrumento para los fines ambientales de la música, Deafheaven usa los guturales como otro recurso de carácter ilimitado para dejar su propio sello solar a lo largo de las siete pistas de su mejor disco hasta la fecha.

El disco incluye cuatro canciones y tres interludios. Una de las mejores sorpresas es la participación de Neige, vocalista y guitarrista de los franceses de Alcest, quien contribuye en el cuarto track, Please Remember leyendo pasajes de La insoportable levedad del ser, una novela del escritor checo Milan Kundera.

Recepción del disco

Sunbather es un disco amado por la crítica y criticado por los amantes del black metal. El mayor reparo de los puristas es precisamente la fortaleza más grande del disco: la mezcla de estilos y el alejamiento del “black metal más tradicional”. La exclusión del “corpse paint”, por nombrar un elemento propio del estilo, es algo que algunos considerarían imperdonable.

Y es que más bien estamos en presencia de una banda más “alternativa” y, pese a todo, fue gratamente recibido por el resto del mundo recibiendo en general excelentes reviews, y un recibimiento más mainstream. Por ejemplo, el sitio Pitchfork le dio el sexto lugar entre lo mejor del 2013 superando al Reflektor de Arcade Fire o el Random Access Memory de Daft Punk. Stereogum lo calificó como el mejor disco de metal del año y le dio el segundo lugar en el top 50 general. Para Sputnikmusic Sunbather fue digno del tercer puesto, mientras que el queridísimo Anthony Fantano de The Needle Drop lo calificó con un 8/10 señalando sus “composiciones más nítidas y triunfantes a través de una lluvia de instrumentos de estilo black metal”.

Así, sin mucho más que decir, Deafheaven logró crear una pieza maestra. Sunbather es una entrega fresca, novedosa, llamativa y polémica. ¿Cuántas veces un disco de “metal” llega de tan buena manera al mundo no “metalizado”?

Feliz cumpleaños Sunbather, que tu luz nos siga bañando.