La banda neoyorkina publica su primer álbum después de ocho años de hiato indefinido y volviendo a posicionarse como uno de los mejores representantes del género.

Han pasado ocho años desde el lanzamiento de Daisy, el último disco de estudio de Brand New previo a su hiato indefinido. Una separación que mantuvo a la fanaticada expectante y tensa por la no extraña posibilidad de que sus miembros, en un arrebato, decidieran no despedirse apropiadamente de una carrera que nunca desearon estirar más de lo apropiado. Lo cierto es que ese tal Daisy, el más experimental y “deforme” de sus entregas, no era suficiente como para el largo adiós de una banda que nos habla de tantas cosas atroces y hermosas a la vez, cuando la voz de Jesse Lacey canta al micrófono.

Y así, de improvisto, llegó Science Fiction: un rumor sí, un rumor de ocho años que se veía sustentado por las inminentes liberaciones de sencillos, b-sides, demos filtrados y pequeños atisbos de parte del cuarteto neoyorkino que nos daban a entender de que aún latía un corazón, de que era una banda que–aunque a duras penas- respiraba… o intentaba respirar.

 El amargo presente

Quienes seguimos con interés la carrera de esta bandita desprendida de los albores del pop punk para convertirse en una de las bandas de rock alternativo más importantes del siglo nos alegramos mucho al descubrir de la noche a la mañana este disco de una hora con un minuto y 29 segundos. Vamos al grano: Science Fiction compite codo a codo con la gran estrella de los Brand New, The Devil and God are Raging Inside Me. Un álbum de 12 canciones perfectamente organizadas, sin ninguna baja considerable ni un atisbo de inseguridad que pudiera hacernos creer que estos ocho años de descanso le pudieran haber hecho mal al talento de Lacey para juntar letras, palabras, frases y oraciones. Y es que tanto líricamente como instrumentalmente el álbum hace alarde de los mejores recursos que estos muchachos de Long Island son capaces de entregar.

Pero todo tiene un costo.

Aunque no hay nada confirmado, el año pasado la banda publicó en su página oficial una serie de merchadising que incluía una polera cuyo diseño señalaba “Brand New  2000 – 2018”, como advirtiéndonos que el próximo año –probablemente luego de su gira promocional de este disco que reseñamos- deberíamos decirles adiós para siempre. ¿Y quién sabe?, entre broma y broma… ustedes saben cómo sigue el dicho. De aquí es que nace esta amargura de tener que prepararse para abandonar a una banda que se despide con un disco casi perfecto. Porque a través de canciones como Can’t Get It Out, 137 y Out of Mana el grupo reafirma su capacidad de crear motivos, canciones que bordean entre los coros pegadizos y la profundidad de un contenido espiritual, filosófico y social. Temas como Desert, que aluden a la resistencia norteamericana que vive sumida en un conservadurismo absurdo e ilógico nos ayudan a nada más que amar el talento natural de estos muchachos.

Sin pretender alargarnos más, Science Fiction es, sin duda, uno de los mejores discos del año y se posiciona entre algunas de las mejores entregas de la década. Las influencias de Modest Mouse, Built to Spill y Morrissey están claras en cada una de las canciones que el mismo Lacey se ha encargado de vociferar en diversas entrevistas, pero, aun así, la originalidad y la marca propia no dejan de estar presentes en este hermoso disco, hecho con tiempo, paciencia y mucho amor.